Gilda finalmente es trasladada a una clínica psiquiátrica donde permanece sedada la mayor parte del día. Claudio le muestra su preocupación a Lorena y ella le aconseja que deje de centrar su vida en Gilda y que quiere ayudarle a que esté bien, terminando todo en un beso apasionado entre ambos. Lo que no saben es que el detective Peralta está observándolos.
Gilda finalmente es trasladada a una clínica psiquiátrica donde permanece sedada la mayor parte del día. Claudio le muestra su preocupación a Lorena y ella le aconseja que deje de centrar su vida en Gilda y que quiere ayudarle a que esté bien, terminando todo en un beso apasionado entre ambos. Lo que no saben es que el detective Peralta está observándolos.