Alex le pidió matrimonio a Sandra en París... ¡comiendo papas fritas en bolsa! ¿Cena de lujo? no. ¿Un momento auténtico, lleno de amor y risas? Absolutamente. Sandra dijo que sí, y aunque aún no hay fecha, el compromiso está más firme que nunca. Porque al final, el lugar importa menos que la persona… ¡y la bolsa de papas compartida!
Alex le pidió matrimonio a Sandra en París... ¡comiendo papas fritas en bolsa! ¿Cena de lujo? no. ¿Un momento auténtico, lleno de amor y risas? Absolutamente. Sandra dijo que sí, y aunque aún no hay fecha, el compromiso está más firme que nunca. Porque al final, el lugar importa menos que la persona… ¡y la bolsa de papas compartida!