Lautaro tiene once años y sueña con ser apicultor como sus papás, pero a los ocho años le diagnosticaron alergia a las abejas. Por eso, debieron autofinanciar un tratamiento exportado desde España que cuesta más de $3 millones. Sus padres necesitan aportes voluntarios o compras de su miel para continuar pagándolo.
Lautaro tiene once años y sueña con ser apicultor como sus papás, pero a los ocho años le diagnosticaron alergia a las abejas. Por eso, debieron autofinanciar un tratamiento exportado desde España que cuesta más de $3 millones. Sus padres necesitan aportes voluntarios o compras de su miel para continuar pagándolo.