Priscilla Oyarzo, de 26 años, regresó a vivir a la casa de su mamá después de separarse de su marido. Lo que en un principio fue un grato reencuentro familiar entre madre e hija, se ha convertido en un dolor de cabeza para la primera porque está cansada que la joven no haga nada. En La Vega aprenderá que para conseguir las cosas debe esforzarse.
Los flojos se pondrán a prueba en cada episodio. Sigue sus historias en esta competencia por dejar de ser Ninis.
