Un pasacalle gigante transformó Estación Central en un océano lleno de peces, luces y sonidos. Familias, niños y niñas vivieron una experiencia gratuita que mezcló arte y diversión, mientras aprendían la importancia de cuidar el mar. Así, Teatro a Mil vuelve a llevar la cultura a las calles para compartir, sorprender y crear comunidad.
Un pasacalle gigante transformó Estación Central en un océano lleno de peces, luces y sonidos. Familias, niños y niñas vivieron una experiencia gratuita que mezcló arte y diversión, mientras aprendían la importancia de cuidar el mar. Así, Teatro a Mil vuelve a llevar la cultura a las calles para compartir, sorprender y crear comunidad.