En lo alto de Reñaca Alto, en el sector La Jarilla de Viña del Mar, se escondía un centro recreacional que parecía sacado de un catálogo turístico: piscina, canchas deportivas e incluso un avión acondicionado como parte del atractivo. Pero detrás del ostentoso recinto -conocido como El Avión- funcionaba un millonario fraude eléctrico que estuvo activo por cuatro años sin ser detectado.
En lo alto de Reñaca Alto, en el sector La Jarilla de Viña del Mar, se escondía un centro recreacional que parecía sacado de un catálogo turístico: piscina, canchas deportivas e incluso un avión acondicionado como parte del atractivo. Pero detrás del ostentoso recinto -conocido como El Avión- funcionaba un millonario fraude eléctrico que estuvo activo por cuatro años sin ser detectado.